Episodio 0: Reset y Digievolución



Hay quien dice que cada tres-cinco años hay que cambiar de trabajo, de banco, de ambiente, de ciudad... incluso de pareja. Yo creo que cada tres-cinco años es cuando hay que crecer, aquello de renovarse o morir. Cambiar las circunstancias externas a menudo ayuda, aunque no estoy segura de que sea imprescindible.

Tocar techo personal y profesional es algo que ocurre a menudo, a mí personalmente me cuesta casi un año entero reconocerlo. Un año entero, una crisis emocional y dos mudanzas en esta ocasión para ser exactos.


Una vez más, y coincidiendo con mi treceavo trienio de vida (haz la cuenta), me ha picado el gusanillo del cambio necesito evolucionar cual Pokemon.

Hice cuentas, me tomé nueve meses semi-sabáticos, me fui de viaje vacacional un mes y he vuelto con la cantimplora llena, las pilas cargadas y un nuevo mapa de ruta. No ha sido sencillo, las respuestas no han sido obvias ni han venido a modo de inspiración divina. A veces no hay claridad de objetivos pero es necesario tomar decisiones. Sin drama. De hecho estoy absolutamente abierta a equivocarme.

El vikingo y yo nos fuimos a la Costa Brava, empalmamos con Sicilia y antes de aterrizar en Estocolmo aún pasamos cinco días en mi adorada Londres.

La cosa es que a mi Scandinavian Love se le ocurrió la magnífica idea de que empaquetásemos los ordenadores y dejásemos el móvil en casa. Pequeño ataque de pánico interno y el reconocimiento honesto de que lo necesitaba aunque doliese.

Magia.


Antes de irme ya tenía previsto sacarme las pruebas de acceso a la universidad, también estaba decidido que nos estableceríamos en Gotemburgo a partir de Agosto. Poco más.

No tenía claro si iba a soltar mi proyecto online, mis alumnas, mis clientas, mi presencia en social media... pero tenía menos claro aún cómo compatibilizarlo con los estudios, qué forma debería tomar o si realmente quería seguir.

Irme de viaje sin ordenador, sin fechas límite, lanzamientos, creación de contenidos, facturas o estrategias de branding me hizo sentir libre y feliz. Al mismo tiempo me di cuenta de que ese había sido mi estado natural los últimos tres años. Me sentía extraña sin la presión, sin los objetivos, sin la exposición en redes.

Es muy sencillo apegarse a una rutina, a una manera de hacer, de sentir, aunque lo hagamos sin darnos cuenta.

Es común (o al menos a mí me pasa) el huir de lo que no estamos acostumbrados, negarlo, rechazarlo, regresar cuanto antes a un estado de incómoda comodidad. No es de tontos (o un poco sí) simplemente el cerebro quiere ahorrar energía y el cambio le supone darle al reset a muchas áreas.

Nos boicoteemos la felicidad en pos de un objetivo que quizás no es nuestro o ya está obsoleto.

Lo dicho, renovarse o morir. Tocar techo duele y lanzarse a martillazos con él es la actividad más fútil en la que he llegado a embarcarme.

Cerré la web, la empresa, cerré los grupos de facebook también. Me quedo con instagram y este pequeño rincón donde masticar mis ideas, compartir mis reflexiones, pediros que me acompañéis si os apetece.

Me libero, crezco. Me relajo, aprendo.

No sé si te pasa esto de cerrar ciclos cada tres-cinco años o si te has quedado atascada y no sales porque no sabes en qué dirección tirar. Estoy segura de que no soy la única, si te apetece puedes contarme tu experiencia y así aprendo un poco de ti también.

4 comentarios:

  1. Atascada estoy, podria decirse que vivo bien, no tengo problemas, pero me siento atascada y no sé por donde seguir. Quizá sea el cumplir años... no sé, seguiré buscando...
    Gracias por tus reflexiones, eres inspiración en estado puro, muacks!

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    1. Gracias por pasarte y contar tu situación Luz. A menudo siento que nos han vendido la película de que debemos alcanzar cosas, vivir siempre en estado constante de avance, sentirnos plenas sea cual sea la situación. Yo me lo creí y luché por ello mucho tiempo... fíjate en la palabra clave "luché". Ojalá que consigas descubrir que te pesa y soltarlo, qué te llama e intentarlo. A veces las cosas son más sencillas pero queremos grandes respuestas, ni idea. Te mando un abrazo, gracias por seguir al otro lado.

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  2. Atascada es poco! Jajajajajaja llevo con esa sensación bastante tiempo...no sé si es la edad, no sé si es que he llegado a ser adulta y ésto no es lo q esperaba...Y mil cosas más.
    Creo q este tema daría para una terapia de grupo. Un grupo enorme eso sí 😂.
    Besitos!

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    1. Dicen eso de "don't grow up, it's a trap" ¿verdad? jajaja
      Seguro que sí, quizás en lugar de una mastermind emprendedora deberíamos organizar una masterclass ansiolítica!!
      Besos mil ♥

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